ASPECTOS MEDICOS DEL SUBMARINISMO

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El numero de participantes en Actividades Subacuaticas sigue creciendo de frma uniforme en todo el mundo desde hace mas de diez años.
Juan Pedraza
Hay deportes que están poniéndose de moda y uno de ellos es el submarinismo. El número de participantes en actividades subacuáticas sigue creciendo de forma uniforme en todo el mundo desde hace diez años. Solamente en Estados Unidos ya se estima en una cifra cercana a los seis millones de habitantes los que figuran como dados de alta con certificado oficial apto para el buceo con botella de oxigeno.
La exploración submarina ofrece descubrimientos extraordinarios de nuevas y coloridas especies de plantas y peces. También aporta un desconocido contacto con uno mismo, estimulado por el silencio y la soledad que se experimenta bajo el agua. Estas son razones que explican el auge actual del submarinismo como deporte.
Y lo cierto es que el buceo no es una actividad deportiva exenta de riesgos para los que lo practican. Desde el punto de vista médico y como primera norma de seguridad los buceadores deben tener muy presente que siempre hay que practicar este deporte en un estado óptimo de salud. Un buceador que haya dormido poco, esté desmotivado, haya bebido alcohol o simplemente no se encuentre bien debe abstenerse de colocarse la botella de oxígeno y lanzarse al agua. Los riesgos del submarinismo, aunque muy controlados hoy en día gracias al material y a la preparación disponible, no deben ser pasados por alto.
En la formación de los submarinistas, una de las principales preocupaciones ha de ser la prevención de la llamada "enfermedad por descompresión". La explicación de esta patología es sencilla: si un submarinista asciende demasiado rápido, el nitrógeno disuelto en sus tejidos se libera de forma instantánea y forma burbujas en el torrente sanguíneo que pueden bloquear la llegada de la sangre a zonas vitales del organismo y causar dolor en los miembros y en el abdomen.
Existe una variedad de enfermedad por descompresión (denominada como tipo 1) que es muy leve y tan sólo presenta en su sintomatología una erupción cutánea similar a la urticaria, picores y dolores articulares. Esta variante suele presentar síntomas durante apenas media hora y en muchos casos remite sin tratamiento.
Por el contrario, la variante "tipo ll" de enfermedad por descompresión es una patología severa que suele aparecer 30 minutos después del momento en que el buceador alcanza la superficie. Su tratamiento requiere el transporte urgente y el ingreso del buceador en una cámara de " recompresión". Los síntomas de esta variedad mucho más severa﷓ de la enfermedad incluyen dolor de cabeza, déficit sensorial y visión borrosa
¿Cómo se trata un cuadro de descompresión? Ante todo, lo principal es generar de nuevo un ambiente de presión elevada para que las burbujas de nitrógeno vuelvan a disolverse. Esto se consigue utilizando una cámara de recompresión incluso en casos en los que hayan transcurrido ocho o diez horas desde la salida del agua. Además, es fundamental administrar oxígeno al paciente y mantener una hidratación adecuada.
Lo mejor para prevenir la aparición de un cuadro de descompresión es acostumbrarse a ascender de forma gradual y efectuando una Serie de paradas para que el organismo se vaya habituando a la disminución de la presión. Aunque algunos expertos indican que no es necesario realizar estas paradas si no se desciende más de diez metros, lo cierto es que el oxígeno y el nitrógeno disueltos sí se expanden y pueden generar burbujas aunque el descenso no sea de muchos metros.